23 de enero de 2012

Antibacterial, antiséptico y antiahorro


Este no es un post sobre diseño gráfico, es verdad. Es sobre packaging (embalaje, en criollo). Y, específicamente, sobre el mal uso, abuso o liso y llano despilfarro de material presentes en el embalaje del Pervinox incoloro que Ud. puede encontrar en su farmacia amiga.


Lo fotografié luego de comprarlo (¡es verdad que no arde!) y de constatar, curioso ante ese compartimento hueco, que la mitad de la caja que contiene al vaporizador está vacía, albergando sólo al prospecto doblado y flotando suelto dentro de ese espacio cuya razón de ser no está para nada clara. Mi decepción fue tan concreta como mi pregunta "¿y esto para qué?".


Me suena extraño que un laboratorio de la talla de Phoenix no esté interesado en cuidar el medio ambiente (para producir cartulina también se talan bosques...) ni en reducir gastos superfluos como este (a grosso modo uno puede calcular que casi un tercio de la cartulina empleada en la caja podría ahorrarse) o que ni siquiera hayan reparado en esto.


Tampoco creo que la explicación de semejante abuso de caja sea la obtención de más presencia en góndola o lograr posicionar mejor al producto... El veredicto es, entonces, que aquí hay una grosera falla de diseño que no sería nada difícil componer. 


Señores de Phoenix, ¿tienen para anotar?

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