1 de septiembre de 2011

Binner aplasta



La ciudad apareció empapelada (frase nunca antes escrita) con afiches que afirman que Binner crece. De cara a las elecciones de octubre pareciera ser que Don Hermes es el candidato con más potencial. Así lo dicen varios analistas políticos, al menos. 

Tendencias aparte, el afiche de Binner podría ser mejor con algunos ajustes. La cosa quizá sea más grave si se rastrean las razones que llevaron al colega encargado de diseñarlo a tomar algunas decisiones reñidas con ciertos criterios compositivos y perceptuales que nosotros, los diseñadores gráficos, deberíamos conocer, manejar y controlar con relativa soltura. 

Primer ajuste
¿Qué es lo importante de esta pieza? Comunicar, afirmar que Binner crece.
Se pretende armar un bloque en el que esa frase (BINNER CRECE) sea el foco de atención del afiche, ubicándose en el centro del plano. Bien. Pero, a los efectos de lo que se pretende decir, ¿no es más importante la palabra CRECE que BINNER? ¿Toleran las delgadas letras que configuran la palabra CRECE al mastodonte bold BINNER? ¿No pareciera padecer cierta inestabilidad ese bloque, por estar construido sobre pilares un tanto debiluchos?

La solución es muy simple: BINNER en normal, CRECE en negrita y a otra cosa, mariposa. 

Segundo ajuste
Hay dos consignas que se suman a la pieza: participá (la a lleva tilde, salvo que Binner hable en castellano neutro, como en las telenovelas) de la campaña y sumate a la red de voluntarios.
Por algún motivo desconocido algunos diseñadores (o, en su defecto, clientes) creen que acentuar cada parte de la frase con colores y variables tipográficas distintas hace que se genere mágicamente una comprensión más acabada del mensaje. Bueno, esto no es así. De hecho, ese recurso casi siempre genera confusión y oscuridad, atributos siempre indeseables en una pieza gráfica. El ojo suele agrupar elementos de similares características que se encuentran cercanos entre sí, y no es raro que uno lea participa red de voluntarios así como sumate a la de la campaña.

La solución es muy simple: una consigna en blanco y la otra en naranja. Y nos olvidamos de exagerar con negritas y tamaños distintos. ¿O la idea no es subrayar el bloque que arma BINNER CRECE?

Tercer ajuste
La pieza explota el eje central, vertical del plano. Ese eje favorece una lectura de arriba a abajo que, naturalmente, desembocaría en la franja naranja y los datos de contacto de Binner y su gente. Esos datos se descentran del eje vertical central, logrando una tensión desmedida, agravada por la ausencia de márgenes que los despeguen de los bordes del afiche por lo que para su lectura se invierte una energía mayor a la que se debería.

La solución es muy simple: los mismos datos, en tres líneas y en la franja naranja, pero centrados. Ah, y un poquito más chicos, así le damos un poco de aire y no los pegamos tanto a los bordes de la franja naranja.

Hermes, dígame a dónde le mando la factura.

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