20 de mayo de 2011

Feliz cumpleaños

El encuadre del iso tradicional de la Universidad genera síntesis y simpleza sin perder la identidad visual UBA. Desde el color se buscó una doble lectura, con negro el iso + UBA por un lado y en cyan 190 + aniversario. Es una aplicación estéticamente actual, con una mirada hacia el pasado.

Lo que acaban de leer es la descripción —tan nuestra, tan propia del mundo del diseño— de la marca elegida para identificar los primeros 190 años de la Universidad de Buenos Aires.

La elección fue en el sitio web de la Universidad y votaron poco más de 7000 personas.

La ganadora arrasó con más del 40%.
Hubo otras propuestas —cinco más— que rondaron el 10% y no más del 16 %.

Y yo, debo decirles, voté a la ganadora.
¡Esta vez gané una elección!

(Evidentemente, a los organizadores de este concurso no les importa demasiado quién hizo la marca elegida —ni explicitar cuál fue el premio— ya que no se han publicado los nombres del afortunado ganador y sus zagueros)

Voté cuando me enteré.
Y cuando voté el concurso estaba en su fase final, definitoria.
Y me enteré en un medio absolutamente ajeno a la UBA.

Y me pregunté cómo es que no me había enterado antes, trabajando, como trabajo, en la UBA; dando clases en la Facultad que más relación tiene con el diseño de marcas (la FADU; la D es de Diseño) y teniendo acceso a muchos estudiantes a los cuales les podría haber avisado de esta movida...

Pero no.
No me enteré ni yo, ni mis compañeros. Ni la titular de la cátedra en la que trabajo.
Nadie.

Pero hubo cátedras que sí se enteraron. Y ahí es donde pienso qué mal se hacen hasta las pequeñas cosas en la vapuleada —y aún prestigiosa, a pesar de tantos personajes que la maltratan día a día— UBA.

Qué poco costaba redactar un mail mediante el que se podría haber puesto al tanto de este convite a las decenas de cátedras que intentamos formar a los diseñadores gráficos del futuro, si se me permite esta cursilería.

Qué lindo hubiese sido que las cátedras pudiéramos haber abordado este tema desde nuestras especificidades, generando muchas marcas posibles pero sobre todo una revisión y un repaso histórico de estos 190 años.

Cómo nos hubiera servido este concurso para transitar con nuestros estudiantes un camino casi totalmente desierto: el de aprender a conocer, respetar y valorar la universidad —¡pública!— en la que enseñamos y estudiamos.

¡Qué linda excusa para replantear cronogramas y trabajar un poco para nuestra querida Universidad!

Pero no. Por las razones que sean, no nos enteramos. Y el enojo o la molestia duran sólo unos segundos, no más. Hemos naturalizado la inoperancia; hay cosas más importantes por las que preocuparse en la UBA de hoy. Casi que ni hay ánimos de festejar cumpleaños.

Yo creo, ya casi olvidando por completo del tema de este post, que las cosas importantes se construyen con pequeños ladrillos como este.

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