15 de junio de 2011

Vamos que venimos


De la reciente campaña de Mauricio Macri para Jefe de Gobierno uno puede sacar algunas rápidas conclusiones:
  • El PRO no existe más.
  • Si existiera, ¿porqué no figura su marca en los afiches? Con lo que cuesta construir una marca —y más en la política— no se explica su ausencia.
  • El amarillo PRO sí existe.
  • Ya un asesor le dijo que se quite el bigote... Ahora otro asesor le ha dicho que lo favorece ponerse tres cuartos perfil izquierdo. (¿Alguien mide realmente de qué modo impactan esas decisiones en los votantes? ¿Porqué votar a alguien que se afeita el bigote sólo porque un asesor de imagen se lo dice y, por otro lado, si gana y gobierna cuatro años más, no terminará haciendo lo que le pidan otros señores, más poderosos que un asesor de imagen?)
  • La idea de sacarle fotos con un teleobjetivo, como a lo lejos, descubriéndolo en charlas amenas con conciudadanos, es novedosa dentro del rubro "campaña política de personas, no de partidos".
  • Lo criticable es que Macri ¡siempre pone la misma cara! Los afiches parecen series de fotos tomadas en distintos escenarios pero con un muñeco vivo de Mauricio que se empeña es mantener siempre la misma mueca.
  • Sí, votamos personas, no partidos. Y esa es una de las grandes trampas de la política argentina.
  • La flecha, esa suerte de play negro que iba hacia adelante, con supuestas nuevas ideas, nuevas 'pro'puestas, se descompone en un entramado colorido en donde ya no hay flecha, ni adelante, ni atrás, ni propuestas... Ah, y la paleta de colores es gay friendly (es un chiste, malo, pero chiste al fin)
  • Ya se ha criticado en algunos medios que el eslógan Vos sos bienvenido de algunas de las piezas de vía pública es restrictivo y discriminador. Sin rasgarse demasiadas vestiduras, uno puede asegurar que basar una campaña en estereotipos ("el" obrero, "la" médica, "el" oficinista, "el" punk, "el" hincha de River... etc.) además de no ser original, es un error: siempre habrá quien se sienta excluido y, además, no es creíble ya que, a esta altura, ya casi todos sabemos que los personajes de los afiches son... ¡modelos contratados!
  • Juntos venimos bien... ¿De dónde venimos? Y sobre todo, ¿a dónde vamos?

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