22 de febrero de 2011

Crisis



A quien llegue a este post le recomiendo la lectura, previa compra ya que de algo hay que vivir, de la renacida revista crisis. La imagen que ilustra estas líneas es la de la tapa del número tres, correspondiente a febrero y marzo del corriente.

Dejando de lado si es K o anti-K, desde mi humilde entender la revista es muy interesante y está muy bien escrita. Su diseño es muy austero, con márgenes cómodos y columnas de un ancho amigable, rítmicamente dispuestas en la página y con una interlínea generosa; quizá algo monótono si uno es permeable a los artificios gráficos tan presentes en varias revistas de hoy en día pero, en realidad, hay que recordar —o no hay que olvidar— que la crisis es una revista para leer y pensar. Y eso no es poco.

Tipográficamente es, también, austera. Se vale de poco y lo exprime bien.

Su tapa es una foto y un título, coronados por la palabra crisis, así, en minúscula itálica, como queriendo sustantivizar y suavizar la cosa, pero sin olvidar el pasado: la revista anterior (publicada del '73 al '76), cuyo título también estaba en minúsculas, pero en una furiosa Clarendon.

Cayendo en el pantano del gusto personal, les firmo que es una revista linda. O cool, si quiero patinar del todo.
Diseñada, diría un colega amigo cuyo nombre me reservo.

La revista es política, aún sin saber todo lo que ello pudiera querer decir. Sus periodistas desarrollan temas muy variados, pero siempre bajo el alero del escenario político local, regional o global. No hay crítica de cine ni humor gráfico ni recetas de comida. Hasta pocos avisos tiene (lo cual, para los editores, no sé si será motivo de orgullo o de preocupación...).

Tiene una posición y la fundamenta y uno, lector, a veces de acuerdo y otras veces no, tiene que lidiar con eso y establecer diálogos y peleas mudas con pliegos de papel acaballados. Y eso es lo más lindo de todo, creo.

En mi cabeza, la crisis compite con la Veintitres y con la Noticias. No tengo dudas de con cuál me quedo. Pensándolo bien, creo que lo que más me acercó a la revista es que la enorme mayoría de los periodistas que la escriben son de mi generación, tienen todos mi edad, año más, año menos. ¿Será el hartazgo de leer a los mismos de siempre o simpatía generacional? No lo sé, pero sí sé que me atrajo eso.

En resumen, siempre es bueno que haya publicaciones nuevas ofreciendo cosas nuevas. ¡Bienvenida a los quioscos, crisis! Por ahora, te seguiré, estemos o no de acuerdo.

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